¿Son normales las pérdidas de orina durante el embarazo?

Los cambios hormonales que ocurren durante el embarazo hacen que la sangre fluya con mayor velocidad por los riñones y que la vejiga se llene más rápido. Esa es la razón por la que, desde los primeros meses de la gestación, la futura madre necesitará ir con más frecuencia al baño. De hecho, se trata de uno de los primeros síntomas del embarazo, que notará a partir de la sexta semana.

Además, tanto el bebé como el útero continúan creciendo. Su peso y tamaño provocan un aumento de la presión intra abdominal, lo cual genera un debilitamiento del suelo pélvico, que es lo que en última instancia provoca las pérdidas involuntarias de orina.

“Para sentirse completamente segura y cómoda, lo ideal es que la embarazada recurra a las compresas, sin embargo, deben ser especiales pues la orina tiene una densidad y una ligereza similar a la del agua, por lo que es necesario que no solo absorban muy bien, sino que lo hagan rápidamente. Por otra parte, el olor y pH de la orina también son diferentes respecto a otros fluidos corporales, por lo que con las compresas convencionales no te sentirás igual de seca, protegida y segura”, explicó Kimberley Ramírez, terapeuta suelo pélvico.

Existen, además, otros factores de riesgo que predisponen a sufrir pérdidas de orina, como por ejemplo:

  • Sobrepeso y obesidad antes del embarazo.
  • Aumento excesivo de peso durante la gestación.
  • Embarazo gemelar.
  • Ser mayor de 35 años, porque los músculos del suelo pélvico no tienen la misma firmeza.
  • Ser primípara, pues en el primer embarazo es cuando más sufre el suelo pélvico de la mujer.
  • Tener antecedentes familiares, es decir, madre o hermana con incontinencia urinaria.

Estas pérdidas de orina no suelen ser permanentes. Después del parto se pone en marcha un proceso de reparación natural de los tejidos debilitados que reduce significativamente esos escapes hasta que desaparecen por completo, en la mayoría de los casos.

“En ocasiones, la incontinencia urinaria continúa durante el postparto, pues el peso que ha tenido que soportar el suelo pélvico en el embarazo puede haber debilitado la musculatura, haciendo que se escapen gotas de orina de manera involuntaria ante ciertos esfuerzos”, detalló Kimberley Ramírez, terapeuta suelo pélvico.

Aunque esta situación suele desaparecer cinco o seis semanas después de dar a luz, es aconsejable consultarlo con el médico o un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico, para que valoren el estado de la musculatura, y brinde las pautas para fortalecerlo y evitar que esto ocurra.¿Cómo se puede cuidar el suelo pélvico durante el embarazo?

  • Visite un especialista: para que haga una valoración del suelo pélvico, determine en qué estado se encuentra y qué puede necesitar la futura madre.
  • Cuide su postura
  • Manténgase activa: Siempre  que su médico no haya prescrito lo contrario.
  • Evite los deportes de impacto. Hay otras alternativas, como por ejemplo la natación, elíptica, bicicleta que pueden beneficiarle mucho más y no someter al periné a más estrés del que ya de por sí tienedurante el embarazo.
  • Masaje perineal: Es muy eficaz para evitar desgarros y episiotomías el día del parto.
  • Cuida su peso corporal.
  • Evite el estreñimiento.
  • Realice ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico: Los ejercicios de Kegel son estupendos para fortalecer los músculos del suelo pélvico.
  • Vaya más seguido al baño

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