El suelo pélvico y la incontinencia urinaria

La incontinencia urinaria afecta a millones de hombres y mujeres en todo el mundo, de forma silenciosa. Es la pérdida involuntaria de orina, sin control del vaciado de la vejiga, acompañado, en ocasiones, de un fuerte deseo de orinar.

Está muy relacionada con la edad, aunque no se trata de un estigma de personas mayores. De hecho, muchos jóvenes pueden padecerla. Es una patología que impacta de forma significativa en la calidad de vida.

Existen diferentes tipos, pero las más comunes son:

1. Incontinencia por esfuerzos (la más frecuente)

2. Incontinencia de urgencia

3. Incontinencia por rebosamiento

Existen factores de riesgo y causas diferentes, según cada tipo. La edad, embarazos y partos y obesidad, entre otras causas, pueden producirla en la mujer. En los hombres, la causa más frecuente es la incontinencia de esfuerzo, como secuela tras una intervención quirúrgica.

No es normal que la orina se escape. La incontinencia tiene solución si se trata a tiempo. Incluso si las pérdidas son leves o esporádicas, son signo de que algo está fallando. Si no se pone remedio, el problema irá empeorando con el paso del tiempo.

Con la aparición de los primeros síntomas debes acudir con tu médico, quien determinará la solución más eficaz. El primer escalón terapéutico son las medidas higiénico-dietéticas, las técnicas de modificación de la conducta y la rehabilitación muscular del suelo pélvico.

Los músculos del piso pélvico brindan apoyo a los órganos. Apoyan el control de esfínteres y nos dan un control consciente sobre la vejiga y el intestino.

En las mujeres, las contracciones voluntarias del suelo pélvico contribuyen a la sensación sexual y la excitación, además de brindar apoyo al bebé y colaborar durante el proceso de parto.

Un tratamiento conservador comienza con una rutina de terapia física a través del entrenamiento de la vejiga y la práctica de los Ejercicios de Kegel, para fortalecer la musculatura del suelo pélvico. También existen tratamientos farmacológicos y quirúrgicos, pero los entrenamientos pueden ayudarnos a evitar la cirugía.

Uno de cada cuatro hombres mayor de 40 años sufre pérdidas de orina. El 50% descansa peor, ya que debe levantarse por la noche para orinar. Un 45%, además, admite que interfiere en su vida sexual.

El deterioro del esfínter provoca normalmente la incontinencia en hombres. Puede estar dañado por un aumento del tamaño de la próstata.

La andropausia, en la que suelen combinarse cambios hormonales e incremento de peso, debilita los tejidos del suelo pélvico. Ejercitar la musculatura de la zona ayuda a controlar las pérdidas de orina. Los Kegel funcionan tanto para hombres como mujeres.

A menudo, las pérdidas de orina se asocian a enfermedades cardíacas, ansiedad, depresión, hipertensión arterial, obesidad, infecciones dermatológicas y del tracto urinario. También se asocian a cambios en el estado de ánimo. Por eso es importante buscar ayuda profesional.

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