No, la incontinencia urinaria no es algo normal ni propio de la edad o de haber tenido hijos

A pesar de la creencia existente, la pérdida de orina no es algo normal en una mujer que tenga los hijos que tenga. Al menos, así de contundente se expresa la ciencia, algo que corrobora la ginecóloga Paloma Garbayo Sesma, de la Clínica Anthea.

¿Por qué se produce, entonces? Existen distintos tipos de incontinencia y, por tanto, diferentes causas. «En la llamada incontinencia de esfuerzo se produce pérdida de orina al realizar actividades que aumenten la presión sobre la vejiga, la pared abdominal y el suelo pélvico: toser, reír, levantar un peso… Si el suelo pélvico está debilitado no es capaz de soportar ese aumento de presión y deja que la orina se escape de forma involuntaria», explica la ginecóloga.

En la incontinencia de urgencia, por su parte, «lo que se produce es una contracción involuntaria e inadecuada del músculo detrusor, que es el encargado de vaciar la vejiga. Si el correcto funcionamiento de este músculo se altera, se produce contracción del mismo de forma inesperada, sin haber notado previamente la necesidad de orinar, que aparece en este caso de forma imperiosa e incontrolable».

Aunque cada vez se habla más de la necesidad de cuidar el suelo pélvico así como de ejercitar correctamente la musculatura abdominal, «la mayoría de las veces no nos acordamos del suelo pélvico hasta que produce problemas. En el postparto probablemente existe una mayor sensibilización sobre la importancia de cuidar el suelo pélvico, pero por desgracia muchas mujeres aun se encuentran con el problema de no saber a qué cuidados existen más allá de los ejercicios de Kegel o la gimnasia hipopresiva», apunta esta doctora.

Explica que existe un dispositivo llamado Emsella basado en tecnología Hifem, que emite ondas electromagnéticas focalizadas de alta intensidad, y que actúan sobre el suelo pélvico consiguiendo contracciones supramáximas (el campo magnético recluta todas las fibras activas del vientre muscular). «En resumen, podríamos decir que es como un Kegel tecnológico. Además, produce también un efecto neuromodulador a nivel del músculo detrusor de la vejiga, por lo la suma de ambas respuesta mejora tanto la incontinencia de esfuerzo como la de urgencias. El tratamiento no tiene efectos secundarios ni efectos adversos. Es, simplemente información. Y, a través de esa información (las ondas electromagnéticas que emite el dispositivo) conseguimos un estímulo nervioso que hace que la musculatura de nuestro suelo pélvico se ponga a trabajar de la mejor y más efectiva manera posible. Una sesión equivale a más de 11.000 ejercicios de Kegel. La paciente está sentada, vestida con su ropa y nada más terminar la sesión de una duración de 28 minutos, se reincorpora a su actividad habitual», explica la ginecóloga.

Advierte que as contraindicaciones absolutas son pocas y muy seleccionadas. «Estaría contraindicado en pacientes con marcapasos y stents coronarios, con tumor maligno activo y en niños, puesto que presentan cartílagos en crecimiento. Existen algunas contraindicaciones relativas que valoramos de manera individual tras una historia clínica detallada».

Recomendaciones para el suelo pélvico

Lo principal para poder tener un suelo pélvico sano y en condiciones es ser consciente de él, y esto es probablemente lo más difícil sin ayuda profesional.

Evitar los ejercicios de impacto (por ejemplo correr) o bien complementarlo con ejercicios que cuiden el suelo pélvico, como la gimnasia hipopresiva.

-La alimentación también es importante, tanto para evitar el sobrepeso, que tiene un impacto negativo sobre la presión abdominal, como el estreñimiento, que produce un aumento de la presión sobre el suelo pélvico en condiciones.

-Evitar situaciones que sabemos que van a suponer una sobrecarga del mismo, como son el embarazo y el parto. Para ello podemos acudir a profesionales que nos enseñen a ejercitar correctamente la musculatura del suelo pélvico o recurrir a tecnología como Emsella, con la que la correcta realización del ejercicio está asegurada.

Tratamiento

Además de las dos citados tipos de incontinencia, existe un tercero, el llamado mixto, que aúna ambos casos, tal y como lo define la ginecóloga Miriam Al Adib Mendiri. «En este caso, se trataría con las medidas que se proponen para la incontinencia de esfuerzo y para la de urgencia».

Para la incontinencia de esfuerzo se debe evitar el estreñimiento y la obesidad, recomienda Al Adib Mendiri. «Se puede tratar a través de la recuperación del tono muscular del suelo pélvico mediante ejercicios de suelo pélvico (lo ideal sería acudir a fisioterapeutas especialistas en suelo pélvico). En los casos severos puede tratarse quirúrgicamente».

La incontinencia de urgencia se puede beneficiar de la fisioterapia y reeducación vesical. Por ello recomienda ciertas medidas dietéticas como «evitar bebidas excitantes (café, té), carbonatadas  y el alcohol. El extracto de semillas de calabaza mejora la incontinencia de urgencia en las fases iniciales y las isoflavonas de soja ayudan a mejorar las molestias derivadas de la atrofia geniourinaria. En casos severos de incontinencia de urgencia se pueden utilizar fármacos que relajan el músculo detrusor», concluye.

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