Cáncer de riñón: tabaquismo, el factor de riesgo invisible y cómo protegerte

El tabaquismo es una enfermedad que trae diversas consecuencias a nuestro cuerpo, más allá del daño a nuestros pulmones. Cáncer de riñón: tabaquismo, el factor de riesgo invisible y sus principales síntomas.

Los riñones no “sólo producen orina”, sino que cumplen 3 funciones muy importantes: desintoxicación, generación de hormonas y control del balance hídrico y electrolítico. Pero, así como necesarios, los riñones son susceptibles a enfermar.

En Salud180 platicamos con el Dr. Jerónimo Rodríguez Cid, especialista en oncología médica, sobre el cáncer de riñón y la importancia del tabaquismo como factor de riesgo, entre otros que pueden prevenirse.

¿Cuáles son los factores de riesgo para cáncer de riñón?

De acuerdo al Dr. Rodríguez, existen varios factores de riesgo para desarrollar cáncer de riñón, sin embargo, son 3 los más importantes: tabaquismo, obesidad e hipertensión.

El cáncer de riñón, como otros, es resultado de alteraciones genéticas. Es decir, células que adquieren una alteración genética por ciertos factores de riesgo, que hace que las células crezcan de forma anormal y derive en cáncer.

En ese sentido, los factores de riesgo más importantes para el cáncer renal, son el tabaquismo, la obesidad y la hipertensión, en ese orden… al menos para la población en general. Todos ellos susceptibles a cambiarse o reducirse.

Existen otros, aunque van enfocados a grupos específicos, por ejemplo, trabajadores de pintura o solventes, que al aspirar estos productos también aumentan su riesgo de desarrollar esta enfermedad por los elementos tóxicos.

Tabaquismo, factor de riesgo para cáncer de riñón: ¿cómo afecta fumar los riñones?

El tabaquismo es dañino, sin embargo, solemos relacionar este daño con los pulmones, la garganta y la boca, algo falso. De acuerdo al especialista, hoy en día, el 30 por ciento de los pacientes con cáncer en el mundo tiene una historia de tabaquismo o está ligado a él.

Sobre cómo afecta el riñón, el Dr. Rodríguez explica que el problema del tabaquismo va más allá de la nicotina, encargada de generar adicción. El tabaco tiene muchos componentes tóxicos, los cuales no sólo causan inflamación a nivel de los pulmones, sino que pasan a la sangre y los órganos se encargan de detoxificarla.

Esto incluye al hígado y los riñones. Estos últimos, son sumamente sensibles a generar daño por los tóxicos. Entre más necesite trabajar el riñón y más toxinas deba eliminar, más daño tendrá.

Obesidad e hipertensión, otros factores de riesgo para el cáncer de riñón

Si bien el tabaquismo encabeza la lista de los factores de riesgo, en segundo lugar se encuentra la obesidad, seguida de la hipertensión, por lo que cuidar nuestro peso y controlar la presión arterial puede generar una protección.

En ese sentido, el médico comparte que ha habido un cambio en la edad de los pacientes con cáncer de riñón, con una incidencia mayor en personas menores de 60 años y una causa importante son los factores de riesgo.

Por ejemplo, si somos el primer país con obesidad infantil en el mundo y la obesidad es un factor de riesgo, esta enfermedad se puede presentar en pacientes de 40 o 50 años. Es decir, el aumento de la esperanza de vida influye, pero también los factores de riesgo, asociados a la alimentación, el sedentarismo y el tabaquismo.

Cáncer de riñón: la importancia de su detección temprana

De acuerdo al Dr. Rodríguez, sólo el 50 por ciento de los pacientes con cáncer de riñón son diagnosticados en etapa curable, el otro 50 por ciento se detecta cuando la enfermad hizo metástasis, aunque no significa que no haya nada que hacer.

Lamentablemente, como en la mayoría de los cánceres, no hay síntomas en etapas tempranas, lo cual puede retrasar el diagnóstico. De hecho, un dato interesante es que, entre el 40 y 50 por ciento de los pacientes con cáncer de riñón, se diagnostica por estudios realizados por otro fin, ya sea por un problema de vesícula o dolor abdominal.

La mayoría de estos pacientes se encuentran en etapa curable, sin embargo, no existe un tamizaje efectivo para este tipo de cáncer, por lo tanto, el especialista recomienda conocer y escuchar a nuestro cuerpo para poder acudir temprano al médico en caso de que algo salga de lo normal. Aunque lo más importante siempre será la prevención.

Y claro, en caso de presentar síntomas como dolor en la fosa iliaca (parte baja del abdomen), orina con sangre o pérdida de peso sin razón aparente, es importante acudir al médico, pues podría tratarse de un tumor avanzado.

¿Cómo reducir el riesgo de cáncer de riñón?

La mejor forma de reducir el riesgo de cáncer, en este caso de riñón, siempre será atacar los factores de riesgo. Al respecto, el Dr. Rodríguez subraya que el tabaquismo es una enfermedad, una adicción, y debe tratarse como tal, pero sin duda, dejar de fumar conlleva muchos beneficios.

Por otro lado, si bien es importante combatir la discriminación hacia las personas con sobrepeso u obesidad, debemos estar conscientes de sus repercusiones en la salud y atenderlo, pues se asocia a 25 por ciento de los cánceres.

Lo mismo ocurre con la hipertensión, que si bien tiene mucha influencia heredo familiar, es importante no ignorarla y reducir los otros factores que podrían desencadenarla.

¿Cuál es el tratamiento del cáncer de riñón?

Tanto el tratamiento como el pronóstico en pacientes con cáncer de riñón, dependerá de su etapa. El Dr. Rodríguez, explica que quienes están en etapa 1 y 2, la mayoría son totalmente curables, mientras la etapa 4 no es curable, pero no significa que no haya oportunidad.

En la etapa 1 y 2, se trata mediante cirugía, que puede ser parcial. En etapa 3, donde hay tumores más grandes que tienen la capacidad de invadir arterias o venas, la cirugía suele ser buena opción, seguido de un coadyuvante, un tratamiento oral que inhibe la formación de células.

Lo que es muy importante desmitificar, es que una etapa 4 no es necesariamente una sentencia de muerte. Si bien tradicionalmente el paciente no es curable, hay alrededor de un 20 por ciento que pueden quedar sin enfermedad y eventualmente curados con el tratamiento adecuado.

Pero incluso quienes no pueden curarse, tienen la posibilidad de cronificar la enfermedad, gracias a los avances actuales, por lo que podrían vivir mucho tiempo y, lo más importante, hacerlo con calidad de vida.

Para estos casos, hay dos tratamientos: inmunoterapia, medicamentos intravenosos que activan a los linfocitos T para que ataquen el tumor y los inhibidores de la tirosina quinasa, que bloquean ciertos genes que permiten o estimulan el crecimiento del cáncer.

Por lo tanto, es indispensable eliminar el mito de que “no hay nada que hacer” y tratar el cáncer, pues lejos de lo que se cree, si no se trata, éste ira creciendo y generando mayor dolor y complicaciones.

Aunque el cáncer de riñón no es el más frecuente, es fundamental no bajar la guardia, pues se presentan entre 9 mil y 10 casos anuales, lo cual no es poco. Conocer sobre la enfermedad, sus factores de riesgo, así como eliminarlos de nuestra vida y escuchar las señales de alerta de nuestro cuerpo es clave.

Hablar de cáncer no es temer, sino informarse y estar al tanto de la importancia de cuidarnos.

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