Incontinencia: ¿se puede operar?

Aunque se trata de una molestia que, en la mayoría de los casos está asociada al envejecimiento del músculo de la vejiga, lo cierto es que no solo pueden padecerlo las personas mayores de edad. Si se trata de un problema que afecta a tus actividades diarias y a tu calidad de vida, no dudes en consultarlo con tu médico ya que tiene solución.

La incontinencia afecta principalmente a las mujeres tras la menopausia, sin embargo, puede aparecer antes en aquellas mujeres que sufren algún tipo de infección urinaria, estreñimiento, durante el embarazo, después de un parto vaginal, una operación de vejiga o útero o trastornos neurológicos, entre otros.

Entre los factores que aumentan el riesgo de padecer incontinencia se encuentran la edad, el sobrepeso, fumar, antecedentes familiares, tener enfermedades como diabetes o realizar esfuerzos durante las actividades sexuales, por ejemplo, entre otros.

La incontinencia puede ser tratada de manera quirúrgica, farmacológica o mediante rehabilitación del suelo pélvico con fisioterapia, láser o radiofrecuencia.

En el caso de tener que someternos a una intervención quirúrgica para solucionar este problema, la cirugía dependerá del tipo de incontinencia que tengamos, la exploración ginecológica que nos realice el médico, nuestra edad, así como los antecedentes que tengamos.

¿Cómo es la cirugía?

Suele ser vaginal.

El objetivo de la intervención es corregir la anatomía y elevar la vejiga y la uretra haciendo una incisión y suturándolas a la pared anterior vaginal.

Otra opción para acabar con la incontinencia es mediante una cirugía en la que se coloca una cinta libre de tensión (TVT) o una cinta transobturadora (TOT) diseñadas para devolver la vejiga o la uretra a su posición original.

Entre las posibles complicaciones posoperatorias se encuentran el sangrado, la formación de hematomas, sobreinfección de la herida, infecciones urinarias o, en el caso de la colocación de una TVTo TOT, un rechazo del material por parte de nuestro organismo.

Será necesario mantener reposo durante los primeros días tras la intervención. Pasado un mes podremos reanudar nuestra vida de manera normal.

Tipos de incontinencia urinaria
  • De esfuerzo: la orina se escapa cuando ejercemos presión sobre la vejiga al toser, estornudar, reír, hacer ejercicio o levantar algo pesado.
  • Imperiosa: cuando tenemos una necesidad repentina e intensa de orinar, seguida de una pérdida involuntaria de orina.
  • Rebosamiento: tenemos un goteo de orina frecuente o constante debido a que la vejiga no se vacía por completo.
  • Funcional: está relacionada con un deterioro físico o mental que impide llegar al baño a tiempo.
  • Mixta: una mezcla de algunas de las anteriores.

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