La enfermedad renal crónica no siempre da señales cuando comienza, por ello, una persona puede sentirse bien y, al hacerse un análisis de rutina, descubrir que sus riñones ya presentan un deterioro importante.
Entre los factores que pueden favorecer este daño están la diabetes, la obesidad y la automedicación, particularmente con algunos analgésicos y antiinflamatorios.
El hecho está en que la mayoría de los jóvenes adultos jamás imaginan que una enfermedad renal pueda afectarles, pero, según los especialistas, se está volviendo más común en personas menores de 40 años, y a menudo sin síntomas claros al principio.
Factores de riesgo
- Automedicación
Tomar medicamentos para aliviar un dolor de cabeza o las molestias musculares después de hacer ejercicio parece una práctica cotidiana, pero hacerlo con frecuencia y sin supervisión puede afectar los riñones.
El uso excesivo de antiinflamatorios no esteroideos, como ibuprofeno y naproxeno, puede reducir el flujo de sangre hacia los riñones y provocar daño, especialmente cuando se utilizan en dosis altas o existe deshidratación, de acuerdo con el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos (NIDDK).
- Diabetes
La diabetes es una de las principales causas de enfermedad renal crónica, debido a que, cuando la glucosa permanece elevada durante mucho tiempo puede dañar los pequeños vasos sanguíneos de los riñones y afectar su capacidad para filtrar la sangre.
El NIDDK señala que las personas con diabetes tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedad renal y requieren vigilancia de su función renal.
Uno de los estudios utilizados para identificar daño temprano es la medición de albúmina en la orina, ya que la presencia de esta proteína puede ser una señal de que los filtros del riñón están dañados.
- Obesidad
El exceso de peso también puede poner en riesgo la salud renal, pues la obesidad está relacionada con un mayor riesgo de enfermedad renal y, además, favorece la aparición de diabetes e hipertensión, dos de los principales factores asociados con el deterioro de los riñones.
De acuerdo con el NIDDK, controlar el peso y las enfermedades metabólicas asociadas puede ayudar a reducir el riesgo de daño renal.
El problema es que puede no haber síntomas
La enfermedad renal crónica puede avanzar durante años sin manifestaciones claras. Cuando aparecen, pueden incluir cansancio, menor capacidad física, dificultad para respirar, hinchazón en pies y piernas o palidez relacionada con anemia.
Por ello, la detección depende en buena medida de los estudios médicos. Entre las pruebas utilizadas están la creatinina en sangre, el examen general de orina y la albuminuria.
La Fundación Santa Fe de Bogotá recomienda prestar especial atención a quienes tienen diabetes, hipertensión, obesidad, enfermedades autoinmunes o antecedentes familiares de enfermedad renal.