La era tecnológica da una nueva alternativa para tratar el cáncer de próstata

El de próstata es el segundo cáncer más común en el género masculino, de acuerdo con estadísticas del sector salud. Este padecimiento representó, además, la principal causa de defunciones por tumor maligno entre los hombres mayores a 60 años, según cifras del Inegi a 2020.

La detección oportuna del cáncer de próstata es la mejor estrategia para su tratamiento. Las pruebas prostáticas, o bien la detección temprana en pacientes sin síntomas, permite identificar a los hombres que están en riesgo de tener problemas relacionados con este padecimiento.

¿Y cuándo se ha detectado? La cirugía robótica es hoy una realidad en la medicina del futuro para hacer frente al cáncer de próstata y otras enfermedades relacionadas con la urología.

Se trata de uno de los más importantes avances de la tecnología moderna y es una alternativa a la cirugía abierta. Con ella es posible brindarle al paciente mayor eficiencia de acción y menor tiempo de recuperación.

Carlos Vásquez Lastra, urólogo, uro-oncólogo y especialista en cirugía asistida por robot, explica que esta sofisticada plataforma aumenta ampliamente las capacidades del cirujano para realizar procedimientos quirúrgicos complejos mediante una invasión extremadamente mínima. 

Mediante la realización de pequeñas incisiones se introduce una cámara tridimensional de alta definición e instrumentos que permiten siete ángulos de movimiento y 90 grados de deflexión dentro del cuerpo del paciente. 

Esto confiere mayor precisión al eliminar el temblor del cirujano, permite mejor visualización del campo operatorio, se logra mayor alcance de los movimientos, y permite obtener acceso a lugares difíciles de llegar.

La cirugía de próstata es compleja y requiere un alto nivel de precisión técnica para minimizar el riesgo de secuelas y obtener los mejores resultados. 

Con el sistema robótico, llamado Da Vinci, el cirujano realiza la cirugía sentado en una consola de diseño ergonómico teniendo en todo momento una visión tridimensional y con gran amplificación del campo quirúrgico. Siempre bajo los comandos del cirujano en la consola, el robot replica los movimientos que él realiza para llevar a cabo la cirugía.

Los beneficios son destacados: una recuperación más rápida y menor dolor postoperatorio, de infección de heridas, pérdida de sangre, índice de transfusión sanguínea, tiempo de estancia intrahospitalaria y un regreso más rápido a las actividades diarias. 

Además, reduce el índice de complicaciones, ofrece mejores resultados y, oncológicamente, es igual a la cirugía convencional.

“El sistema quirúrgico Da Vinci se ha convertido en una herramienta fundamental para poder ofrecer al paciente una opción curativa, con bajo riesgo y que permita mantener una buena calidad de vida”, comparte Vásquez Lastra.

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