Estos dos nutrientes reducen el riesgo de piedras en el riñón recurrentes

Es bien conocido que los cálculos renales pueden causar no solo un dolor insoportable, sino que también están asociados con la enfermedad renal crónica, la osteoporosis y las enfermedades cardiovasculares. Y la dieta juega un papel fundamental en ellos. De hecho, el 85-90% de las piedras aparecen asociadas a la dieta y a los hábitos de vida actuales en el mundo occidental.

Ahora llega una nueva investigación de la Clínica Mayo que constata la efectividad de cambios en la dieta, pues enriquecida con determinados alimentos, puede prevenir su reaparición.

Son más de dos millones en España las personas que los sufren, y es importante recordar que si se ha experimentado un cálculo renal una vez, se tiene un 30% de probabilidades de tener otro dentro de los cinco años posteriores.

Documenta la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) que “ellos, también conocidos como litiasis renal o nefrolitiasis, son depósitos duros de minerales y sales que se forman dentro de los riñones. Tienen muchas causas y pueden afectar cualquier parte de las vías urinarias, desde los riñones hasta la vejiga. En general, los cálculos se forman cuando la orina se concentra, lo que permite que los minerales se cristalicen y se unan”.

«Más de dos millones en España los sufren y se tiene un 30% de probabilidades de tener otro cálculo renal dentro de los cinco años posteriores»

Agrega la institución que “expulsarlos puede ser bastante doloroso, pero, en general, los cálculos no producen daños permanentes si se los identifica de forma oportuna. Según sea el caso, es posible que solo tengas que tomar analgésicos y mucha agua para eliminarlos. En otros casos —por ejemplo, si se alojan en las vías urinarias, están relacionados con una infección urinaria o causan complicaciones—, es posible que se necesite una cirugía”.

Los signos

Un cálculo renal puede no causar síntomas hasta que comienza a desplazarse por el riñón o hasta que pasa por el uréter (el tubo que conecta el riñón y la vejiga). “En ese momento, podrías tener los siguientes signos y síntomas: dolor intenso a los lados y en la parte posterior, debajo de las costillas, dolor que se extiende hacia la parte inferior del abdomen y hacia la ingle, dolor que viene en oleadas y cuya intensidad fluctúa, dolor al orinar, orina de color rosa, rojo o marrón, orina turbia o con olor desagradable, náuseas y vómitos, necesidad constante de orinar, hacerlo en pequeñas cantidades o ser difícil orinar, otras veces aparecen fiebre y escalofríos si existe una infección”, agrega la SEMI.

El dolor causado por un cálculo renal puede cambiar (por ejemplo, puede trasladarse a una ubicación diferente, o su intensidad puede aumentar) a medida que se desplaza a través de las vías urinarias.

La dieta

A menudo se prescriben cambios en la dieta para prevenir cálculos renales sintomáticos recurrentes. Sin embargo, hay poca investigación disponible con respecto a ellos para aquellos que tienen un primer incidente de formación de cálculos renales en comparación con aquellos que los tienen de forma recurrente.

Los investigadores de la Clínica Mayo diseñaron un estudio prospectivo para investigar el impacto de los cambios en la dieta. Sus hallazgos muestran que enriquecer las dietas con alimentos ricos en calcio y potasio puede prevenir los cálculos renales sintomáticos recurrentes.

Los factores dietéticos se basaron en un cuestionario administrado a 411 pacientes que habían experimentado cálculos renales sintomáticos por primera vez y a un grupo de control de 384 personas, todas las cuales fueron atendidas tanto en la Mayo de Rochester como en la de Florida entre 2009 y 2018.

Los resultados

Los hallazgos, que se han publicado en ‘Mayo Clinic Proceedings’, muestran que una dieta más baja en calcio y potasio, así como una menor ingesta de líquidos, cafeína y fitato (una molécula de origen natural que está presente en numerosos alimentos, principalmente en cereales integrales, legumbres y frutos secos), se asocian con mayores probabilidades de experimentar un cálculo renal sintomático por primera vez.

De los pacientes que tuvieron formación de cálculos por primera vez, 73 experimentaron cálculos recurrentes en una media de 4,1 años de seguimiento. Un análisis posterior encontró que los niveles más bajos de calcio y potasio en la dieta predijeron la recurrencia.

«Estos hallazgos dietéticos pueden tener una importancia particular porque las recomendaciones para prevenir los cálculos renales se han basado principalmente en factores dietéticos asociados con su formación en lugar de recurrentes», dice Andrew Rule, nefrólogo de la Clínica Mayo y autor principal del estudio.

«Es probable que los pacientes no ajusten su dieta para prevenir la incidencia de cálculos renales, pero es más probable que lo hagan si puede ayudar a prevenir la recurrencia», asevera.

Líquidos

La ingesta de líquidos de menos de 3.400 mililitros por día, o unos nueve vasos, se asocia con la formación de cálculos por primera vez, junto con la ingesta de cafeína y fitato. La toma diaria de líquidos incluye alimentos como frutas y verduras.

La baja ingesta de líquidos y cafeína puede dar como resultado un bajo volumen de orina y una mayor concentración de la misma, lo que contribuye a la formación de cálculos. El fitato y otros alimentos pueden aumentar la absorción de calcio y su excreción urinaria.

«Los factores dietéticos que son más importantes para prevenir su recurrencia pueden ayudar a los pacientes y a sus médicos a saber priorizar»

«Cambiar la dieta para prevenir las piedras renales puede ser muy difícil», dice el Dr. Rule. «Por lo tanto, conocer los factores dietéticos que son más importantes para prevenir su recurrencia puede ayudar a los pacientes y a sus médicos a saber priorizar».

«El bajo contenido de calcio y potasio en la dieta fue un predictor más importante que la ingesta de líquidos de la formación recurrente de cálculos renales», afirma Api Chewcharat, coautor del estudio. «Esto no quiere decir que la toma elevada de líquidos no sea importante. Simplemente, no encontramos beneficios en su aumento entre los pacientes con antecedentes de formación de cálculos renales», apostilla.

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