Incontinencia urinaria en hombres

No es una enfermedad, más bien es un síntoma de un problema de las vías urinarias que causa la pérdida o escape accidental de la orina. Una incómoda situación que afecta a uno de cada cuatro hombres a partir de los 40 años, aunque es más común después de los 60 años.

Así es la incontinencia urinaria por esfuerzo (IUE), una de las más comunes en los varones, que se asocia a una actividad física, como toser, reír, levantar objetos pesados o estornudar, lo que causa la fuga. Se produce cuando los músculos que sostienen la uretra (músculos del piso pélvico) y los que controlan la liberación de la orina (esfínter urinario) se debilitan, lo que causa que algunos movimientos diarios ejerzan presión sobre la vejiga y provoquen la pérdida de orina. De hecho, se calcula que alrededor de 43 millones de hombres en el mundo tienen esta condición.

Sin embargo, es una dolencia que muy pocas personas admiten públicamente que la padecen y que todavía es motivo de burlas, tabúes sociales y desconocimiento. Un escape involuntario que interfiere significativamente en el diario vivir de una persona, al punto de que muchas personas evitan salir o compartir con amistades por temor a tener uno de estos accidentes. A lo que se suma que no buscan ayuda a tiempo porque les avergüenza admitirlo o piensan que no tiene remedio, que se “tiene que vivir con eso”, o que es parte del envejecimiento. De hecho, la incontinencia urinaria es la quinta causa que más disminuye la calidad de vida de las personas, según publica la Clínica Mayo.

Para el urólogo Omar Soto, entre el 10 y el 20% de los pacientes que son tratados por cáncer de próstata tienen este inconveniente que puede ser de moderado a severo. Sobre todo, si se ha realizado cirugía o radioterapia previas, tiene historial de infecciones urinarias, traumatismos previos en la pelvis o por enfermedades de la médula espinal, entre otras causas. Pero aclara que no todos los hombres con cáncer de próstata van a tener incontinencia.

“Las tasas (de hombres con este problema) continúan aumentando, particularmente en los mayores de 60 años. Los tratamientos son diversos y ofrecen resultados muy favorables para los pacientes que así lo necesitan. En este sentido, el sistema de control urinario AMS 800, que cuenta con 50 años ofreciendo una vía de tratamiento altamente efectiva, es considerado el tratamiento de referencia para la IUE”, señala el urólogo, quien destaca que la pérdida involuntaria de orina es tratable y existen “alternativas de tratamiento que han comprobado ser altamente efectivas”.

“El tratamiento que reciben los pacientes con el Sistema AMS 800 les ofrece una gran oportunidad de llevar su vida diaria devolviéndole una mejor calidad de vida. Durante los pasados 50 años el sistema de control urinario AMS 800 ha evolucionado ofreciendo una excelente vía de control que ha cambiado favorablemente la vida de muchos pacientes”, agrega el médico, quien dice que el 96% o más de los pacientes que usan del dispositivo lo recomendaría a un amigo, familiar o paciente que así lo necesite.

“Su mecanismo de acción simula el funcionamiento normal del esfínter mediante la apertura y el cierre de la uretra por el propio paciente. Cuando el manguito está cerrado, la orina permanece en la vejiga. El sistema está diseñado para tratar cualquier grado de incontinencia urinaria de esfuerzo y cuenta con componentes adaptables a las características anatómicas del paciente, según su estado físico. Este factor comprende una gran ventaja para ofrecer alternativas viables a los pacientes que buscan dar balance y estabilidad a sus vidas”, explica el doctor Soto, al resaltar que sobre 200,000 pacientes ya han sido tratados exitosamente con el esfínter urinario artificial AMS 800.

Este dispositivo hidráulico, agrega el urólogo, ayuda a que el paciente pueda almacenar orina sin tener los embarazosos escapes, además de proveer la oportunidad de que el paciente pueda vaciar la vejiga cuando lo desee.

“Dentro del tratamiento de incontinencia urinaria por esfuerzo existen otros tratamientos quirúrgicos. Uno es el procedimiento con cabestrillo que ha estado en el mercado por los últimos veinte años. Pero el tratamiento estándar para los hombres es el esfínter urinario artificial que lo describo como un sistema hidráulico que ayuda al paciente a retener la orina. Yo le digo a los pacientes que es como ponerle una zapatilla a la uretra. Es como una argolla que se llena de líquido y aprieta un poco la uretra para que el paciente pueda disfrutar de sus actividades y rutina diaria, minimizando los episodios de incontinencia porque tiene ese soporte en la uretra”, explica el urólogo.

Cómo se hace

Según el doctor Soto, AMS 800 es un dispositivo de tres componentes que se implantan en el paciente a través de una cirugía: uno es un regulador de presión o bombita de control que se implanta en el escroto, un manguito inflable que se ubica alrededor de la uretra y un globo relleno con solución salina que, por lo general, se coloca en un espacio abierto cerca de la vejiga.

“En la gran mayoría de los casos es una cirugía que se puede hacer de forma ambulatoria y el mismo día el paciente se va a su casa. Una vez se recupera, se activa el dispositivo y cuando desee vaciar la vejiga, le da a un botoncito para que abra la compuerta y pueda orinar”, explica el doctor Soto, quien destaca que el procedimiento se puede describir como mínimamente invasivo, además de que los pacientes se recuperan bastante rápido.

“Se les recomienda que limiten un poco la actividad física durante la recuperación, pero es más para dejar que todo sane bien. No tienen que estar en la cama todo el tiempo. Yo les digo a los pacientes que están operados, no enfermos. Así que hay que restablecer la actividad física poco a poco”, recomienda el urólogo, tras indicar que la mayoría de los pacientes toleran muy bien la cirugía y el periodo postoperatorio. Al punto que muchos no necesitan o usan muy poco los analgésicos para el dolor.

Se trata de una opción para todo paciente que tenga algún grado de incontinencia urinaria asociada al esfuerzo, aunque el doctor Soto indica que se toman en consideración otros factores médicos. Por ejemplo, que el paciente tenga la capacidad de poder usar sus manos (para que pueda manejar el botón que permite orinar). Además de unas evaluaciones específicas para conocer si tiene otras condiciones médicas que podrían interferir con la anestesia durante la cirugía. Pero, en general, todo paciente con incontinencia urinaria por esfuerzo merece una evaluación para determinar si son candidatos o no.

Pero es un tratamiento, agrega el doctor Soto, que se usa más en pacientes que han tenido cáncer de próstata, “el más común en el hombre”, que se puede ver tan temprano como a los 40 años, pero con un pico entre los 60 y 65 o hasta en mayores de 70 y 80. Lo que pasa, agrega, es que muchos pacientes están cinco o diez años con incontinencia, luego del tratamiento para el cáncer y no buscan ayuda. “Incluso muchos no saben que existe este tipo de tratamiento”.

Sin embargo, el médico dice que luego de utilizar el sistema AMS 800 a los pacientes les cambia la vida para siempre. “Yo a veces les pregunto cuántos pampers usaba antes de la operación y cuánto usa después. La realidad es que la calidad de vida de estos pacientes les cambia por completo, no solo por los pañales que ya no se ponen, sino también por el número de veces que tienen que ir al baño a cambiarse. Además de que pueden ir a eventos sociales sin el miedo a tener una fuga y a tener que cambiarse. Eso para mí ha sido lo más satisfactorio al tratar a este tipo de paciente porque se les puede cambiar y mejorar la calidad de vida”.

En términos de contraindicaciones, el doctor Soto indica que como todo tratamiento médico puede tener algunas. Entre ellas se debe tener en cuenta si el paciente no tiene destrezas manuales para manejar el dispositivo o si tiene algún tipo de cicatriz dentro del tracto urinario que impida que vacíe bien, “pero en lo general, los pacientes a los que se les hace este tipo de cirugía no tienen mayores problemas”.

De la misma forma, puede haber algunos efectos secundarios relacionados al implante debido a que es un objeto extraño en el cuerpo y como tal, hay un riesgo asociado de infección. “Algo interesante del AMS 800 es que parte del dispositivo está impregnado con antibióticos, lo que ayuda a disminuir la incidencia de infección”. Además, advierte el doctor Soto, al ser un sistema hidráulico “pudiera fallar y requeriría que el paciente necesite alguna cirugía adicional en el futuro para reemplazar partes o el dispositivo completo”.

Algunos tipos

– Incontinencia de esfuerzo: Sucede cuando se escapa orina al momento de ejercer presión sobre la vejiga, ya sea al toser, estornudar, reír, hacer ejercicio o levantar algo pesado.

– Incontinencia urinaria por urgencia: Hace referencia al momento en el que la persona tiene una necesidad repentina e intensa de orinar, seguida de una pérdida involuntaria de orina. Es posible que tenga que orinar con frecuencia, incluso durante la noche. La incontinencia urinaria por urgencia puede deberse a una afección menor, como una infección, o a un trastorno más grave, como un trastorno neurológico o diabetes.

 Incontinencia por rebosamiento: Sucede cuando se experimenta goteo de orina frecuente o constante debido a que la vejiga no se vacía por completo.

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