¿Un verano en paz y sin infecciones urinarias? Conócelas para prevenirlas

Las infecciones urinarias en la mujer son problemas muy comunes durante el verano. De hecho, según nos explica la Dra. Irene Aterido, sexóloga y experta en ciclo menstrual, todas nosotras sufriremos alguna vez algún tipo de infección urinaria, un trastorno que se produce con una frecuencia ocho veces mayor en mujeres que en hombres. 

¿Cuáles son las infecciones urinarias más frecuentes?

Como nos explica la experta, en la mayoría de los casos, la vejiga se ve afectada y la infección del tracto urinario se denomina cistitis. Pero la infección también puede producirse en los riñones (nefritis) o en la uretra (uretritis). La infección de las vías urinarias está causada por bacterias, que suelen proceder del tracto gastrointestinal (TGI). A veces, las bacterias de la vagina pueden ser las culpables, sobre todo cuando están en contacto con infecciones de transmisión sexual. La bacteria más común es la Escherichia coli, la cual suele vivir en el tracto gastrointestinal.

 ¿Cómo sé si tengo una infección urinaria?

Pueden presentarse una variedad de síntomas. Por ejemplo:

  • Dolor en el bajo vientre o en la zona inferior de la espalda
  • Ganas frecuentes de orinar
  • Dolor o ardor al orinar
  • Orina maloliente/oscura (incluso cuando se hidrata lo suficiente)
  • Temperatura corporal elevada (podría ser un signo de infección renal)

Irene Aterido nos explica a continuación cuáles son esas infecciones más frecuentes, las señales de cada una de ellas y cuál es el tratamiento. 

¿Qué es la cistitis? 

La cistitis es simplemente la inflamación de la vejiga. Usualmente la causa una infección urinaria que afecta al órgano. Otras veces puede tener otras causas no infecciosas. Es la afección más frecuente del aparato urinario, sobre todo en las mujeres.

Síntomas 

Si la has padecido, los conoces perfectamente: el característico dolor o escozor al orinar, una frecuencia miccional (al ir al baño) muy aumentada. Cuando vas al baño, la cantidad de orina es muy escasa. También puede haber una sensación permanente de desear orinar. En los casos graves aparece sangre en la orina.

¿Cuáles son sus causas? 

La cistitis es causada por microbios, normalmente por bacterias que provienen del recto. Al limpiarnos con el papel higiénico o usar tangas, o mantener relaciones con penetración, estos microorganismos pueden acceder a la vulva. Una vez allí, infectan la uretra (el orificio de la orina) y después ascienden hasta la vejiga. Otras veces son déficits nutricionales como la falta de ferritina. Otras, endometriosis y otras enfermedades que causan inflamación intermitente sin causa aparente de la vejiga. Entonces, hablaremos de disfunciones del suelo pélvico o de vejiga hiperreactiva, aunque no haya una infección por escherichia coli.

¿Tratamiento? 

El tratamiento principal de la cistitis bacteriana son los antibióticos. El tratamiento de la cistitis no bacteriana dependerá de la causa que lo ha producido. También se emplea D-manosa y medidas nutricionales y lo que en fisioterapia se llama “diario miccional” para averiguar otro tipo de causas. En cualquier caso, el tratamiento dependerá de la mujer, sus síntomas, desencadenantes y de la frecuencia de las infecciones a lo largo del año.

¿Qué es la nefritis? 

Cuando la cistitis se extiende a los riñones estaríamos hablando de una nefritis. En este caso, se inflaman los tejidos del riñón y se dificulta la filtración de los desechos de la sangre. Es una inflamación peligrosa para la salud y por ello es muy importante realizar cultivos de orina para averiguar la verdadera causa de las molestas cistitis de repetición.

Síntomas 

Los síntomas más habituales son encontrar sangre y proteínas que no deberían estar en la orina; también, tensión alta, hinchazón, cansancio y anemia. Si no se trata, la nefritis puede llegar a dañar al riñón o incluso a una insuficiencia renal.

¿Cuáles son sus causas? 

Las causas de la nefritis son infecciones, enfermedades inflamatorias sistémicas o autoinmunes (como el lupus), ciertas afecciones genéticas y otras enfermedades.

¿Tratamiento? 

El tratamiento de la nefritis se basa en antibióticos, siempre que esté relacionada con una infección. En los casos de nefritis crónica, además de controlar la presión arterial, el tratamiento normalmente pasa por medicamentos antiinflamatorios como la cortisona, inmunosupresores y diuréticos en una dieta con restricción de sal, proteínas y potasio.

¿Qué es la uretritis? 

Una uretritis es una inflamación de la uretra, el conducto que une la vejiga con el exterior (la vulva) y por el cual se evacúa la orina.

Síntomas 

Los síntomas pueden ser: dolor al miccionar, necesidad frecuente o urgente de orinar y, a veces, secreción mucosa.

¿Cuáles son sus causas? 

La uretritis puede ser causada por bacterias o virus. Algunas de las bacterias que causan esta afección incluyen el Escherichia coli, la clamidia y la gonorrea. Estas bacterias también causan infecciones del tracto urinario y, si no se tratan, provocarán el desarrollo de enfermedades de transmisión sexual (ETS). Las causas virales de la uretritis pueden ser el virus del herpes simple y el citomegalovirus.

Así mismo, en el caso de las mujeres que tienen sexo con hombres, es frecuente que la causa facilitante sea mecánica, tras la penetración sexual, aunque los sospechosos más probables sean los microorganismos citados. No debemos olvidar, tampoco, una deficiente higiene de manos entre las causas.

¿Tratamiento? 

El tratamiento depende de la causa de la inflamación de la uretra. Sin embargo, la identificación del microorganismo causante de la uretritis puede llevar días. El cultivo de la orina tarda unos 10 días. Por lo tanto, se suele iniciar el tratamiento con antibióticos directamente mientras llegan los resultados, ya que curan las causas más frecuentes.

¿Cómo se manifiesta la infección por E.Coli? 

Las infecciones por Escherichia coli suelen manifestarse a través de diarreas fuertes o con sangre y un dolor abdominal bastante intenso. Suelen ser de facto intoxicaciones alimentarias provocadas por agua o alimentos contaminados o deficiente higiene rectal o de manos.

Síntomas 

Algunas cepas causan diarrea, y todas ellas provocan una infección si invaden sitios relativamente estériles en comparación con el recto anal, como por ejemplo, el tracto urinario: uretra o vejiga.

Tratamiento

El tratamiento de las infecciones por E. coli debe adaptarse según el lugar y la gravedad de la infección y luego modificarse de acuerdo con el “antibiograma” (estudio de la sensibilidad a fármacos de bacterias y hongos).

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