Los tres alimentos que están destrozando tu próstata sin que te des cuenta

Se ha demostrado en multitud de ocasiones que la alimentación es un factor clave para prevenir multitud de patologías y propiciar una buena salud. En enfermedades como el cáncer de próstata, la dieta parece jugar un papel fundamental, como revela el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de EEUU. El aumento de tamaño de esta glándula, cuya principal función es la producción de esperma, que suele producirse a partir de los 50 años, eleva las probabilidades de sufrir hiperplasia benigna de próstata (problema común entre hombres adultos), prostatitis y cáncer de próstata.

Este tipo de cáncer, que afecta a uno de cada nueve hombres en EEUU, ha sido objeto de análisis en multitud de investigaciones. Una investigación de la Universidad de California, analizó durante diez años la influencia de la dieta sobre la mortalidad en 926 pacientes con cáncer de próstata.

Ésta reveló que los hombres que siguieron una dieta rica en grasas trans y azúcares presentaban un riesgo 1,8 veces mayor de mortalidad por todas las causas y un riesgo 2,8 veces mayor de mortalidad específica por cáncer de próstata.

El peligro de las grasas saturadas y trans

En otro estudio, en este caso español, realizado por el Centro Nacional de Epidemiología durante cinco años y en varias provincias españolas, reveló que la vinculación entre la dieta mediterránea y el bajo riesgo de sufrir cáncer de próstata agresivo.

Para la investigación, se analizaron los datos de 754 pacientes con cáncer de próstata, comparándolos con 1.277 personas control. Las dietas de los participantes se clasificaron en tres grupos: dieta occidental, dieta baja en grasas y dieta mediterránea. Sólo una de ellas, la mediterránea, consiguió un resultado positivo. De estos resultados se puede extraer qué alimentos y bebidas pueden estar aumentando el riesgo de sufrir cáncer de próstata.

Carne roja

El consumo de carne roja en grandes cantidades se ha relacionado con la incidencia de varias patologías. La Organización Mundial de la Salud ha sugerido que, tanto la carne roja como las carnes procesadas (carne de res alta en grasa, carne de cerdo, carne de almuerzo, perros calientes y salchichas), pueden estar asociadas con un mayor riesgo de desarrollar cáncer de próstata.

Una dieta rica en carne que, además, esté cocinada con más grasa o con fuegos altos sería aún menos saludable por culpa de las aminas heterocíclicas (AHC) y los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), una sustancia que se forma cuando se cocina carne de músculo a altas temperaturas. Experimentos de laboratorio han descubierto que las AHC y los HAP son mutagénicos, es decir, causan cambios en el ADN que pueden aumentar el riesgo de cáncer, según el Instituto Nacional del Cáncer.

Azúcar

Las células cancerosas se pueden alimentar de azúcar, por lo que este ingrediente incide directamente en la manifestación de un cáncer y el mantenimiento y desarrollo de sus células cancerosas. Esto incluye las bebidas azucaradas, las galletas, tartas y demás repostería y la ingesta de carbohidratos procesados, como los de los refrescos y los dulces, según afirma un estudio.

Dicha investigación apunta al vínculo que encontraron entre las bebidas endulzadas con azúcar y el riesgo de cáncer de próstata. En comparación con los hombres que nunca consumían bebidas azucaradas, los que sí las consumían unas cuantas veces por semana mostraban más del triple de riesgo de desarrollar cáncer de próstata.

La incógnita del alcohol

Desde hace años, se ha señalado al alcohol como factor determinante en el desarrollo de cáncer de próstata, sin embargo, una gran cantidad de estudios y varios metaanálisis no han logrado encontrar patrones consistentes de consumo moderado de alcohol con riesgo de cáncer de próstata.

«Si bien en algunos estudios han observado un aumento moderado del riesgo de enfermedad incidente dependiente de la dosis, otros no», explica José Gallardo, nutricionista especializado en obesidad. Por ejemplo, un análisis de 17 estudios observacionales (con 611.169 participantes en total) concluyó que, aunque no hubo asociaciones generales entre el consumo de vino y el cáncer de próstata, el consumo moderado de vino blanco lo aumentó, mientras que el vino tinto lo disminuyó. Por eso, por ahora, el alcohol se mantiene al margen como factor determinante en esta enfermedad.

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