Incan lanza programa para prevenir el cáncer de próstata

Los hombres con disfunción eréctil y que perdieron rigidez en el pene debido a los tratamientos contra el cáncer de próstata, incluso aquellos que fueron castrados, cuentan ahora con la oportunidad de recuperar su vida sexual a través de un protocolo de intervención integral que el Instituto Nacional de Cancerología implementa, de manera gratuita, y que se basa en brindar atención psicológica, pastillas y colocar prótesis, cuyo costo supera los 8 mil dólares.

Miguel Ángel Jiménez, jefe del departamento de Urología Oncológica del Incan, explicó que el Programa de Atención Integral al Cáncer de Próstata (OPUS) está dirigido a los hombres mayores de 40 años que desarrollaron disfunción sexual secundaria debido al tratamiento, “ya sea por las radioterapia, las hormonoterapia, y las cirugías de castración para erradicar ese tipo de cáncer, son candidatos”.

De acuerdo con las estadísticas 2018, en México, el cáncer de próstataafecta a 25 mil varones anualmente y, de estos, 7 mil fallecen.

“Este cáncer produce más muertes que el cáncer de mama, por ejemplo, de ahí la importancia de informarlos sobre este problema de salud”, dijo en entrevista con Grupo Milenio.

“En el Incan recibimos alrededor de 300 casos nuevos cada año, de esos, el 60 o 70 por ciento son incurables porque están en etapas avanzadas y por ello de al cien por ciento de este sector incurable los castramos, provocándoles, depresión, alteraciones psicológicas por el tratamiento, pérdida de energía”, explicó.

Por ello, el programa OPUS tiene dos vertientes, uno es la valoración y diagnóstico oportuno para evitar la castración:

“Pueden acudir, de manera gratuita, hombres con antecedentes familiares de cáncer de mama o de próstata; con un estilo de vida alto en consumo de grasas y poco ejercicio, obesos, adictos al tabaco y alcohólicos, y que presenten síntomas urinarios irritativos como ardor y orinar muchas veces, inclusive en la noche, con un chorro delgado y débil”.

Y la segunda vertiente se centra en el tratamiento integral del paciente a través de atención psicológica y nutricional, atendiendo las posibles complicaciones generadas en el esqueleto y las obstrucciones renales, incluyendo la rehabilitación sexual.

“El cáncer de próstata, por sí mismo, puede causar disfunción sexual porque el crecimiento del tumor invade los nervios del pene. Esa disfunción sexual puede ser, incluso, una manifestación de dicha enfermedad.

“Ahora, uno de los efectos colaterales del tratamiento oncológico, llámese cirugía, radioterapia u hormonoterapia también puede tener disfunción sexual por disminución del líbido (deseo sexual) y de la testosterona; por corte directo de los nervios, cuando se hace una resección de la próstata (cirugía para extirpar parte de la glándula prostática) o por daño secundario a radioterapia”.

El programa OPUS arrancó en marzo y ha beneficiado a 400 personas que recuperaron su vida sexual y fortalecieron su autoestima.

A todos se los varones del programa se les aplica un protocolo basado, primero, en el uso de medicamentos orales, los cuales permiten mantener una erección y rigidez del pene; pero si el paciente no responde es “candidato a una reconstrucción quirúrgica y se le coloca una prótesis peneana”.

“Se coloca una prótesis dentro del pene mediante una operación en quirófano. Son dos cilindros que se colocan en los cuerpos cavernosos del pene con un reservorio de agua que se coloca como si se tratara un tercer testículo. Cuando el paciente desea tener relaciones sexuales presiona esa bomba localizada en el testículo, tiene la erección, cuando termina, vuelva presionar y el vuelve a quedar en estado de flacidez”.

Como parte del programa OPUS, explicó el especialista, se contempla colocar una prótesis rígida pero maleable, “como los chicotes de las lámparas que se pueden doblar, estirar y que es flexible. Si el paciente desea tener contacto sexual, coloca derecho su pene y al terminar lo dobla, lo guarda”.

Los recursos para el programa fueron asignados por la Cámara de Diputados para atender no sólo a los pacientes afiliados al Seguro Popular que reciben radioterapias y cirugías, sino que ahora también se cubrirán los aspectos emocionales, la reintegración a sus actividades laborales y sociales y ejercer su derecho a tener vida sexual placentera con su pareja.

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