En personas con enfermedad renal crónica (ERC), el bicarbonato de sodio oral es un tratamiento estándar para la acidosis metabólica (acumulación excesiva de ácido en el cuerpo), pero los resultados de un ensayo clínico reciente de la Baylor Scott and White Health (Estados Unidos) indican que la reducción de la acidez mediante la dieta, con frutas y verduras que producen bases, podría ser una mejor opción.
FRUTAS Y VERDURAS PARA REDUCIR LA CARGA ÁCIDA DE LA DIETA
En el ensayo, 108 adultos con enfermedad renal crónica en estadio 3 y acidosis metabólica fueron asignados aleatoriamente a recibir frutas y verduras (para reducir la acidez de la dieta a la mitad), bicarbonato de sodio oral (también para reducir la acidez de la dieta a la mitad) o atención habitual (36 pacientes en cada grupo). Se realizó un seguimiento anual de los participantes durante 10 años.
Durante el seguimiento, se registraron 115 hospitalizaciones, 166 visitas a urgencias y 34 pacientes necesitaron diálisis. En comparación con el grupo de atención habitual, el grupo que consumió frutas y verduras presentó menos hospitalizaciones (14 frente a 64), menos visitas a urgencias (20 frente a 88) y menor progresión a diálisis (4 frente a 16). No se observaron diferencias entre quienes recibieron bicarbonato de sodio y quienes recibieron atención habitual con respecto a estos resultados.
«El tratamiento de la acidosis metabólica con frutas y verduras se asoció con resultados clínicos a largo plazo y una utilización de los servicios de salud más favorables que el tratamiento estándar con bicarbonato de sodio o la atención habitual, sin aumentar los costos generales para el sistema de salud ni para la sociedad», comenta la doctora Nimrit Goraya, autora principal del estudio y perteneciente a Baylor Scott and White Health.
EL POTENCIAL DE LA DIETA EN LA ENFERMEDAD RENAL CRÓNICA
«Estos hallazgos respaldan la evaluación de las intervenciones dietéticas en la enfermedad renal crónica no solo a nivel individual, sino también a nivel poblacional, donde los beneficios clínicos y económicos acumulativos pueden ser sustanciales», explica.
Asimismo, «resaltan el potencial valor para la calidad de vida y el sistema de salud que supone invertir en frutas y verduras como estrategia detratamiento, especialmente cuando se pueden lograr resultados clínicos favorables sin aumentar los costos generales».