Así evoluciona la sexualidad masculina en la madurez

Existen muchos mitos y miedos alrededor de la sexualidad masculina en la madurez. Es cierto que, con el paso de los años, el cuerpo de los hombres experimenta cambios que pueden afectar al deseo y las respuestas físicas, pero eso no implica que la sexualidad desaparezca. Simplemente, evoluciona. La clave para hacer frente a ese momento no es la vergüenza y el silencio, sino informarse y hablar de ello con naturalidad.

Uno de los principales cambios que se producen durante la madurez es una disminución progresiva de los niveles de testosterona, que repercute directamente en la lívido y la respuesta sexual. A medida que el cuerpo envejece, también cambia la sensibilidad del pene y las erecciones pueden ser de menor calidad. La cantidad del semen suele disminuir y los orgasmos son menos intensos.

Estos cambios pueden favorecer la aparición de algunas disfunciones sexuales. Según datos del Hospital Clínic Barcelona, las más habituales son la disfunción eréctil (dificultad para lograr o mantener una erección), la disminución de la lívido (reducción del deseo sexual, ya sea por factores físicos o emocionales) la eyaculación retardada (que implica tardar más en llegar al orgasmo) y la anorgasmia (dificultad para tener orgasmos).

Sin embargo, es importante recordar que la edad no es el único factor que influye en la vida sexual de los hombres. Algunas enfermedades frecuentes, como la diabetes, la hipertensión o las enfermedades cardiovasculares, pueden afectar a la función sexual al perjudicar la circulación sanguínea. Los hábitos de vida también influyen: el sobrepeso, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol pueden afectar al deterioro de la respuesta sexual. Algunos medicamentos, como los utilizados para tratar la hipertensión, la depresión o las enfermedades de próstata, también pueden afectar la sexualidad.

Lo bueno es que, a día de hoy, existen muchas opciones para abordar estas dificultades. La primera y más básica es mejorar los hábitos de vida: llevar una alimentación equilibrada, hacer ejercicio de manera regular y reducir el estrés, algo que puede favorecer la función sexual. A nivel médico, existen tratamientos para problemas como la disfunción eréctil, desde medicamentos orales hasta inyecciones.

En situaciones en las que esto no sea suficiente, hay otras opciones, como las prótesis de pene y otros dispositivos médicos. La terapia individual o de pareja también puede ser de gran ayuda a la hora de afrontar los cambios de la edad y mejorar la intimidad.

Ante todo, lo importante es hablar de sexualidad con naturalidad y transparencia durante cualquier etapa de la vida, pero sobre todo en la madurez. El paso de los años puede cambiar la manera de vivir el sexo, pero eso no significa que la vida sexual tenga que terminar.

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