El cáncer de próstata es el tipo de cáncer más frecuente entre los hombres y una de las principales causas de muerte por tumores malignos en México. Cada año se diagnostican más de 25 mil nuevos casos y alrededor de siete mil 500 personas fallecen por esta enfermedad, lo que equivale a una muerte cada dos horas, de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud.
A pesar de estas cifras, especialistas advierten que el cáncer de próstata tiene altas probabilidades de curación cuando se detecta a tiempo. De acuerdo con especialistas del Instituto Nacional de Cancerología (INCan), la supervivencia puede alcanzar hasta 90% si el diagnóstico se realiza en etapas tempranas.
El problema es que siete de cada 10 pacientes buscan atención médica cuando la enfermedad ya se encuentra avanzada, lo que reduce las posibilidades de éxito en el tratamiento y afecta de manera importante la calidad de vida del paciente y de su entorno familiar.
Las señales del cáncer de próstata
De acuerdo con especialistas y con información de Mayo Clinic, estos son algunos de los principales síntomas que pueden alertar sobre la presencia de cáncer de próstata:
- Problemas para orinar
- Disminución de la fuerza o presión del flujo urinario
- Presencia de sangre en la orina
- Sangre en el semen
- Dolor en los huesos
- Pérdida de peso sin causa aparente
- Disfunción eréctil
Sin embargo, los expertos advierten que en etapas iniciales el cáncer de próstata puede no presentar síntomas, por lo que la detección oportuna sigue siendo la mejor herramienta para combatirlo.
Factores que aumentan el riesgo
Existen diversos factores que pueden incrementar la probabilidad de desarrollar esta enfermedad, entre ellos destacan el sedentarismo, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, una dieta alta en grasas y los procesos inflamatorios de la próstata.
En cuanto al componente genético, alrededor del 10% de los casos tienen un origen hereditario.
Los especialistas recomiendan que los hombres se realicen la prueba del antígeno prostático específico (APE) y acudan a revisiones médicas periódicas a partir de los 45 años para detectar cualquier anomalía de manera temprana.
Cuando el resultado del antígeno prostático muestra alteraciones, los médicos pueden solicitar una biopsia guiada por ultrasonido para confirmar o descartar la presencia de cáncer, posteriormente, se realizan estudios para determinar si el tumor permanece localizado en la próstata o si se ha extendido a otros órganos.
En cuanto a las opciones terapéuticas, éstas dependen de la etapa en la que se encuentre la enfermedad, como la prostatectomía radical, que consiste en retirar la próstata y tejidos cercanos; la radioterapia radical y, en casos avanzados, tratamientos combinados con radioterapia y hormonoterapia.