La salud sexual, según la Organización Mundial de la Salud, forma parte de la salud integral de las personas e influye directamente en la autoestima, la estabilidad emocional, la calidad de las relaciones de pareja y la satisfacción vital. Sin embargo, sigue siendo una de las áreas menos abordadas en consulta, especialmente cuando aparecen dificultades tras una enfermedad o una intervención quirúrgica.
Los problemas relacionados con la salud sexual son frecuentes en ambos sexos, aunque se manifiestan y se consultan de manera diferente. En el caso de los hombres, persiste un importante estigma social a la hora de hablar de disfunción sexual, lo que retrasa el diagnóstico y el acceso a tratamientos eficaces. En las mujeres, muchas alteraciones continúan infradiagnosticadas o normalizadas como consecuencia de la edad o de determinados tratamientos médicos.
La sexualidad influye de manera significativa en la salud mental, la autoestima y la estabilidad de pareja. Las dificultades sexuales pueden afectar a la confianza personal y a la dinámica relacional y son más frecuentes de lo que se piensa, los problemas de excitación, deseo o satisfacción sexual, que pueden relacionarse con factores fisiológicos, psicológicos o médicos no es algo excepcional, como se cree. Desde el punto de vista urológico, es importante destacar que determinados trastornos de la salud sexual, y en particular la disfunción eréctil, pueden actuar como lo que en medicina se denomina un “síntoma centinela”. Esto significa que, en muchos casos, los problemas de erección no son una patología aislada, sino la manifestación inicial de alteraciones de salud más relevantes.
“La disfunción eréctil puede ser un marcador precoz de enfermedades de base, especialmente de origen vascular o endocrinológico”, explica el Dr. Agustín Fraile, responsable de la unidad de Andrología y Cirugía Reconstructiva del grupo ROC Clinic, “Problemas como la hipertensión arterial, la diabetes mellitus o un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular pueden estar detrás de una mala función eréctil, incluso antes de que aparezcan otros síntomas”.
En este sentido, consultar por dificultades en la erección no solo permite abordar el problema sexual en sí, sino que puede facilitar la detección temprana de patologías cardiovasculares y otros trastornos sistémicos, mejorando el pronóstico global del paciente. Por ello, los especialistas insisten en la importancia de no normalizar ni silenciar estos síntomas y de acudir a consulta ante cualquier cambio persistente en la función sexual.
Impacto en la vida sexual
Determinadas intervenciones urológicas, especialmente las realizadas por patologías oncológicas como el cáncer de próstata, vejiga o riñón, así como cirugías prostáticas o pélvicas complejas, pueden tener repercusiones en la función sexual. La magnitud de este impacto depende de múltiples factores, como el tipo y la complejidad de la cirugía, la situación previa del paciente y el abordaje técnico empleado. “Hablar de posibles secuelas sexuales forma parte de una medicina responsable. Anticiparlas, prevenirlas cuando es posible y tratarlas de manera personalizada es clave para una recuperación completa” indica el Dr. Agustín Fraile.
En este sentido, el Dr. Javier Romero-Otero, director de ROC Clinic y director médico de la unidad de urología de HM Hospitales en Madrid, explica que “la salud sexual es una
dimensión fundamental del bienestar humano. No afecta solo a la función biológica, sino también a la salud emocional y a la calidad de las relaciones de pareja. En pacientes que
han superado un cáncer urológico pueden aparecer retos específicos en la esfera sexual, que deben abordarse con tratamientos basados en la evidencia y desde un enfoque multidisciplinar”.
Cuando aparecen dificultades, hoy existen opciones terapéuticas eficaces, que incluyen tratamientos farmacológicos, programas de rehabilitación sexual y en casos seleccionados, soluciones quirúrgicas avanzadas, siempre adaptadas a las necesidades clínicas y personales de cada paciente.