Una vacuna modificada contra la tuberculosis muestra resultados prometedores en un tipo de cáncer de vejiga

Una vacuna modificada contra la tuberculosis desarrollada en Texas Biomedical Research Institute (Estados Unidos) podría ayudar a tratar un tipo de cáncer de vejiga, denominado cáncer de vejiga no invasivo, sin fuertes efectos secundarios.

Los resultados obtenidos en modelos de ratón y en células humanas son prometedores y allanan el camino hacia los ensayos clínicos en humanos. La investigación, realizada en estrecha colaboración con UT Health San Antonio (Estados Unidos), se ha publicado en la revista ‘Cancer Immunology, Immunotherapy’.

«Tengo la esperanza de que, con el apoyo de la industria o de una subvención, podamos pasar a los ensayos clínicos y explorar este tratamiento para los pacientes que no tienen más opciones que la extirpación de la vejiga», afirma el doctor Robert S. Svatek, oncólogo urológico y coautor del artículo de investigación.

En Estados Unidos, alrededor del 75 por ciento de los casos de cáncer de vejiga se clasifican como no invasivos para el músculo, lo que significa que el cáncer afecta al tejido que recubre la superficie interna de la vejiga, pero no al músculo de la misma.

La vacuna contra el bacilo de Calmette-Guérin (BCG) de ‘Mycobacterium bovis’ se desarrolló para la tuberculosis en la década de 1920, y también se ha utilizado para tratar el cáncer de vejiga no invasivo al músculo desde finales de la década de 1970, estimulando una respuesta inmunitaria en el lugar del cáncer.

Fue una de las primeras inmunoterapias contra el cáncer y es más eficaz que la quimioterapia para este tipo de cáncer, pero hasta el 84 por ciento de los pacientes no toleran los fuertes efectos secundarios y no completan los tres años de tratamiento con BCG. Cuando los tratamientos fracasan, la última opción es extirpar la vejiga, lo que conlleva una reducción de la calidad de vida.

«Imagínese que hay un gran medicamento que funciona muy bien, pero usted no es capaz de tolerarlo», dice el doctor Svatek. «Estamos hablando de un grupo muy selecto de pacientes, pero para los que esto es muy, muy importante», expresa.

El doctor Jordi B. Torrelles, profesor de Texas Biomed, está especializado en tuberculosis y lleva seis años trabajando en una vacuna BCG modificada para mejorar el tratamiento de la tuberculosis en los pulmones.

En concreto, el doctor Torrelles y su equipo eliminan ciertos lípidos de las envolturas celulares de las bacterias de la vacuna BCG. Esta vacuna ‘desprovista de lípidos’ sigue provocando que el organismo produzca respuestas inmunitarias bien reguladas, pero reduce la inflamación excesiva que provoca graves daños en los tejidos. «Es más específica y permite una respuesta más larga y lenta, lo que la hace más eficaz», afirma el doctor Torrelles.

Gracias a una subvención de la Fundación Médica de San Antonio, el doctor Torrelles pudo asociarse con el doctor Svatek y con Hong Dixon, doctor en ciencias de la investigación especializado en el desarrollo de fármacos en el Southwest Research Institute (SwRI), para probar la vacuna modificada también para el cáncer de vejiga.

El doctor Torrelles y su laboratorio elaboraron dos versiones de la vacuna delipidada basadas en diferentes cepas de la bacteria de la tuberculosis: una conocida como subcepa TICE, desarrollada en Estados Unidos, y otra conocida como subcepa Tokio, desarrollada en Japón.

El laboratorio del doctor Svatek realizó las pruebas en un modelo de ratón de cáncer de vejiga y en células recogidas de pacientes humanos con cáncer. Probaron las dos versiones de BCG delipidadas y descubrieron que ambas eran igual de eficaces que la vacuna BCG original para eliminar el cáncer, pero que la versión Tokio modificada funcionaba mejor que la versión TICE, con mucha menos inflamación y mínimos efectos secundarios.

«No esperábamos una diferencia tan clara entre las cepas», afirma el doctor Torrelles, que ha patentado la vacuna modificada para el cáncer de vejiga. Ahora, los colaboradores planean buscar financiación para un ensayo clínico de fase 1 en pacientes humanos. El SwRI está evaluando la fabricación de la vacuna modificada para el ensayo clínico.

«Estamos muy contentos de que esto avance y, dado que se basa en un tratamiento ya aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos, tenemos la esperanza de que pueda proceder de manera oportuna», concluye el doctor Torrelles.

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