Las cinco cosas que debes saber sobre la fimosis en niños

La fimosis es una estrechez del orificio del prepucio que es la piel que recubre el glande por lo tanto la piel no desciende siendo imposible ver el glande. Empecemos por el principio:

La inmensa mayoría de los recién nacidos tienen fimosis, es decir, la puntita está muy, muy cerrada. Esto es una situación NORMAL. ¿Y qué hacemos? Nada. Cuando le cambies el pañal y le limpies, puedes retraer suavemente la piel hacia atrás para comprobar tú mismo hasta dónde llega, nada más. Sin forzar y sin producir dolor.

He aquí las cinco cosas que has de saber:

1. No se deben dar tirones nunca

Esto era una práctica muy extendida hasta hace unos años, sin embargo, en la actualidad no solamente está en desuso, sino que está contraindicada. Además de ser muy dolorosa para los niños, produce desgarros que pueden traer como consecuencia cicatrices que empeoren el pronóstico de la fimosis. Con el paso de los meses, tu hijo empezará a tener sus propias erecciones lo que provocará que, de forma natural, el orificio se vaya abriendo poco a poco. Además, segregan una sustancia que lubrica la zona y ayuda a que la fimosis se vaya resolviendo. De este modo, a los 3 años la mayoría de los niños ya no tienen fimosis.

2. Olvídate de su pene hasta los tres o cuatro años

Si a esta edad persiste la fimosis, consulta con tu pediatra. En ese caso los pediatras utilizamos una pomada de corticoides aplicada durante varias semanas que resuelve la fimosis en más del 75% de las ocasiones. Es decir, en tres de cada cuatro niños nos habremos ahorrado el paso por el quirófano.

3. Qué hacer cuando se abre

Una vez se haya abierto, los niños han de echarse la piel hacia atrás, todos los días, no sólo por higiene evitando infecciones, sino también para evitar que se vuelva a cerrar; situación muy frecuente cuando abandonamos los ejercicios.

4. ¿Cuándo está indicada la cirugía?

Según la Guía clínica sobre urología pediátrica de la European Society for Paediatric Urology, las indicaciones de intervención quirúrgica serían:

– Fracaso de las pomadas de corticoides tópicos.

– Infecciones de orina de repetición.

– Globo prepucial (es decir, si el prepucio se hincha como un globo al llenarse de orina justo antes de salir) y resulta doloroso o ha habido infecciones previas.

– Infecciones del glande-prepucio de repetición, lo que denominamos “balanitis”.

5. ¿Hay algo que requiera asistencia urgente y que deba conocer?

En pediatría existen pocas cosas urgentes de verdad, pero hablando de fimosis hay una que todos debemos saber. Se trata de la parafimosis. La parafimosis es una complicación que consiste en el estrangulamiento o atrapamiento del glande al retraer el prepucio, no siendo posible volver a su situación original. En ese caso, los padres deberán acudir a urgencias lo antes posible, donde, en primer lugar, se intentará reducir de forma manual. En ocasiones es difícil, creedme que me ha tocado algún caso y a la dificultad de la maniobra se suma el llanto intenso del niño por el dolor que le produce. Si no es posible, no quedará más remedio que operarlo para liberar el glande.

Resumiendo: hasta los 3 años los pediatras no le hacemos mucho caso al pene de los más pequeños, la mayor parte de las veces las fimosis se resolverán por sí solas antes de esta edad. Las medidas de higiene son importantes; intentaremos echar la piel hacia atrás SUAVEMENTE y a diario. A partir de los 3-4 años, antes si hay signos de alarma, si sigue persistiendo la fimosis, tu pediatra se pondrá manos a la obra.

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