Los parches hormonales igualan a las inyecciones en el cáncer de próstata, con menos efectos secundarios

Un amplio ensayo clínico internacional confirma que los parches hormonales de estradiol son tan eficaces como las inyecciones estándar para controlar el cáncer de próstata localmente avanzado, al tiempo que reducen de forma notable algunos de los efectos secundarios más molestos. El estudio, publicado en The New England Journal of Medicine y desarrollado dentro de los grandes proyectos británicos PATCH y Stampede, consolida un cambio de paradigma en una de las terapias más empleadas en oncología masculina.

El cáncer de próstata continúa siendo el tumor más frecuente en los hombres. Solo en 2020 se diagnosticaron alrededor de 1,4 millones de nuevos casos en el mundo, y en muchos pacientes la enfermedad ya se encuentra avanzada o con riesgo elevado de progresión. Su crecimiento depende de la testosterona, por lo que uno de los pilares del tratamiento es la terapia hormonal o de privación androgénica, destinada a suprimir este andrógeno esencial para la proliferación tumoral.

El estándar actual consiste en inyecciones periódicas de agonistas de la hormona liberadora de luteína (LHRH), que reducen tanto los niveles de testosterona como de estrógeno. Aunque son efectivas, estas inyecciones generan sofocos intensos, pérdida de densidad ósea y alteraciones metabólicas. En contraste, los parches transdérmicos de estradiol añaden estrógeno al organismo, lo que también suprime la testosterona pero evita los efectos derivados de niveles de estrógeno excesivamente bajos.

El ensayo clínico incluyó a 1.360 hombres con cáncer de próstata localmente avanzado y no metastásico, que fueron asignados al azar a recibir inyecciones convencionales o parches de estradiol. Tras tres años de seguimiento, los investigadores observaron que ambos abordajes eran prácticamente igual de eficaces: el 87% de los pacientes tratados con parches seguían libres de progresión, frente al 86% del grupo que recibió inyecciones. El análisis del MRC Clinical Trials Unit at UCL obtiuvo eesultados muy similares en supervivencia libre de metástasis y global.

Menos sofocos y mejor salud ósea

La diferencia más llamativa del estudio está en los efectos adversos. Los sofocos, uno de los síntomas más incapacitantes para los pacientes, afectaron al 44% de los hombres que usaron parches, frente al 89% de quienes recibieron inyecciones . La salud ósea también mostró ventajas: a los cinco años, solo el 2,8% de los tratados inicialmente con estradiol sufrió fracturas, frente al 5,8% del grupo estándar. Además, se registraron mejores perfiles de colesterol y glucosa y un menor impacto sobre factores de riesgo cardiovascular.

Sin embargo, no todo fueron beneficios: la ginecomastia (aumento del tejido mamario) fue más frecuente entre los portadores de parches: 85%, frente al 42% de los que recubieron inyecciones.. Aun así, los investigadores subrayan que se trata de un efecto benigno y manejable, especialmente si se compara con la carga clínica y emocional de los sofocos intensos y sostenidos en el tiempo.

Más autonomía para los pacientes

Otro de los puntos fuertes de los parches fue la comodidad, ya que estos pueden colocarse en casa, sin necesidad de acudir al hospital, lo que permite al paciente mayor autonomía. «Nuestros hallazgos deberían permitir que los hombres elijan la opción hormonal que mejor se adapte a sus necesidades», afirmó la investigadora principal, la profesora Ruth Langley, de la University College London, seg´n recoge Ep.

Actualmente, los parches de estradiol no están aún aprobados para tratar el cáncer de próstata, pese a que son productos ampliamente utilizados en la terapia hormonal sustitutiva femenina. Su uso en oncología masculina es, por tanto, fuera de indicación.Los autores del estudio piden que los fabricantes soliciten la ampliación de licencia para facilitar su acceso, un paso que permitiría extender esta opción terapéutica en los sistemas sanitarios del Reino Unido y de otros países.

La investigación en curso dentro del consorcio Stampede también está evaluando combinaciones con inhibidores de la vía del receptor androgénico, especialmente en fases más avanzadas o metastásicas de la enfermedad.

Todo apunta a que los parches hormonales podrían convertirse en una herramienta valiosa en el arsenal terapéutico frente al cáncer de próstata, ofreciendo a los pacientes no solo más tiempo, sino también mejor calidad de vida.

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