Cómo saber si la hinchazón de pies es un problema de riñón según los expertos

La hinchazón persistente en pies y tobillos, conocida médicamente como edema, se ha consolidado como una de las principales señales de alerta de enfermedad renal crónica, una patología que afecta a millones de personas. 

Según advierte el Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana (ICOPCV), lo que a menudo se ignora como un simple cansancio o retención de líquidos común, podría ser la manifestación de que los riñones no están filtrando el exceso de fluido de manera eficiente. 

Esta acumulación de agua no solo altera la estética de las extremidades inferiores, sino que indica una disfunción orgánica que requiere atención médica inmediata.

Un problema de salud pública que afecta al 15% de la población

De acuerdo con los datos proporcionados por la Sociedad Española de Nefrología, aproximadamente el 15% de la población en España padece problemas renales, y una cifra alarmante de estos pacientes desconoce su situación. 

Jorge Escoto, podólogo y miembro de la junta directiva del ICOPCV, recalca que si el edema en los pies se presenta de forma continua, no debe pasarse por alto. 

El cuerpo utiliza estas extremidades como un termómetro de la salud interna; cuando los riñones fallan, el exceso de líquido se desplaza por gravedad hacia los tobillos y pies, generando una presión inusual en los tejidos.

Otros síntomas clave: calambres y desequilibrio de electrolitos

Además de la hinchazón, el ICOPCV alerta sobre la aparición de calambres musculares intensos en las piernas. Estos calambres no son accidentales; se originan por los desequilibrios de electrolitos (como el sodio, el potasio y el calcio) derivados de una filtración deficiente. 

Asimismo, la acumulación de toxinas en la sangre puede dañar los nervios periféricos o comprometer el flujo sanguíneo, provocando dolor y espasmos que los pacientes suelen confundir con problemas musculares menores.

El riesgo crítico en pacientes de hemodiálisis

La situación se vuelve especialmente delicada para los pacientes que ya se encuentran en tratamiento de hemodiálisis. Estos individuos presentan complicaciones dermatológicas y neurológicas muy similares a las del pie diabético. 

Entre los síntomas más peligrosos se encuentran las neuropatías, la ausencia de pulso en las extremidades, la sequedad extrema de la piel y la aparición de puntos de hiperpresión. 

Estos factores aumentan exponencialmente el riesgo de sufrir úlceras o heridas que, si no se tratan a tiempo mediante un protocolo podológico estricto, podrían desembocar en amputaciones severas.

Cuidados preventivos y prevención de uñas encarnadas

La salud de las uñas también se ve comprometida por el edema. Al estar el tejido inflamado, las uñas tienen una mayor predisposición a encarnarse, lo que genera focos de infección. 

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Los especialistas recomiendan visitas periódicas al podólogo para eliminar hiperqueratosis (durezas) y realizar estudios biomecánicos que permitan la creación de plantillas a medida para aliviar la presión en la planta del pie.

Más allá de los riñones: diagnóstico diferencial. Es vital subrayar que, aunque la función renal es una causa primordial, los pies hinchados también pueden ser síntoma de otras enfermedades graves como la insuficiencia cardíaca, la diabetes, la hipertensión pulmonar o la trombosis venosa profunda. 

Por ello, ante la persistencia de este signo, la recomendación de los expertos es clara: acudir a una revisión médica integral para descartar patologías sistémicas y proteger la calidad de vida.

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