El invierno no solo trae bufandas; también pone a prueba tu sistema frente a las bajas temperaturas. El clima gélido altera tu equilibrio y te deja expuesto a infecciones urinarias a lo largo de la temporada.
Las olas de frío intenso son capaces de aumentar hasta 1.43 veces el riesgo de terminar en el hospital por complicaciones genitourinarias, como explica un estudio publicado en la revista Biomedical and Environmental Sciences.
Entender cómo el frío impacta tu vejiga es clave para saber por qué ese ardor al orinar se intensifica. Mientras te abrigas, tus vías urinarias enfrentan cambios que facilitan a la entrada a algunas bacterias.
¿Por qué el frío te deja vulnerable a las infecciones?
En invierno, tu cuerpo se concentra en mantener el calor central, descuidando a veces las defensas de la uretra. Las hospitalizaciones por estos males suben un 35% durante los periodos gélidos, de acuerdo al estudio mencionado.
El estrés debido a los cambios de temperatura, reduce la capacidad de respuesta de tu sistema inmune. Mientras descuidas la hidratación por falta de sed, permites que las bacterias se asienten con total facilidad.
Así es como tu organismo queda expuesto a infecciones urinarias, según el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) y un artículo publicado en Kidney Medicine
- Deshidratación: Al sentir menos sed bebes menos agua; la orina se concentra y la bacteria E. coli prolifera, lo que podría causar infecciones.
- Baja inmunidad: El frío reduce la respuesta de tu sistema ante invasores comunes en el tracto urinario.
- En mujeres, el riesgo es mayor por tener una uretra corta, facilitando el viaje bacteriano.
Esta es la crónica de un descuido: mientras cuidas tus pulmones, tus riñones sufren un flujo reducido. El estrés sostenido por el clima compromete tu homeostasis y abre la puerta a los gérmenes.
¿Cómo afecta el invierno a tus riñones?
El frío actúa como un estresor físico que provoca cambios hemodinámicos. Esto afecta la forma en que tus riñones filtran la sangre y eliminan los desechos de tu sistema de manera eficiente.
Cuando el termómetro cae, se activan mecanismos internos que, en casos muy extremos, pueden derivar en emergencias. Si no te abrigas ni te hidratas, tu función renal puede verse comprometida en pocos días de frío.
Esto es lo que sucede en tus riñones, de acuerdo con un estudio publicado de Scientific Reports y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en EU (CDC):
- Vasoconstricción: Los vasos sanguíneos se contraen, reduciendo la perfusión renal y causando posible daño agudo.
- Cálculos urinarios: El clima gélido aumenta hasta 1.58 veces el riesgo de hospitalización por urolitiasis.
- Fallo renal: El riesgo de insuficiencia aumenta tras siete días de exposición a una ola de frío extremo.
- Tu vejiga también sufre espasmos; el frío estimula el sistema nervioso. Esto aumenta la urgencia de ir al baño, un fenómeno conocido entre los médicos como la diuresis por frío.
Este incremento en las visitas al baño, sumado a una posible inflamación, explica la presión abdominal. Sientes calambres porque tu sistema lucha por regular el flujo bajo una temperatura hostil.
¿Cómo prevenir las infecciones urinarias?
Proteger tu sistema urinario requiere conciencia sobre tus hábitos de higiene y lo que bebes. Mantener a raya las infecciones recurrentes es posible con estrategias sencillas pero poderosas.
Cuidar tu salud urinaria es como mantener las tuberías fluyendo libremente. Con abrigo y agua evitarás que el invierno te deje fuera de juego mientras disfrutas de tu rutina cotidiana sin tener interrupciones.
Así puedes protegerte de las infecciones urinarias, de acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud en EU (NIH):
- Hidratación: Bebe dos litros de agua al día para asegurar que el flujo elimine cualquier bacteria intrusa.
- No aguantes las ganas de orinar: Es importante vaciar la vejiga con regularidad (idealmente cada 4 horas) y asegurarse de hacerlo por completo, sin prisa.
- Usa ropa interior de algodón.
- Toma duchas en lugar de baños de tina.
La prevención es tu escudo; no dejes que la falta de sed te engañe durante los días grises. Un cuerpo bien hidratado y abrigado procesa mejor los cambios térmicos y mantiene tus riñones sanos.