La venta de órganos humanos, incluyendo testículos, está estrictamente prohibida en naciones como México y Estados Unidos.
Esta prohibición legal busca frenar el avance del mercado negro de órganos y garantizar que la donación se realice bajo principios de altruismo y gratuidad, a pesar de las afirmaciones virales sobre transacciones económicas por partes del cuerpo.
Recientemente, un testimonio que se viralizó en redes sociales mostró a un hombre, identificado como Mark Parisi, quien declaró en el programa «The Doctors» de la cadena CBS haber vendido uno de sus testículos para adquirir el automóvil de sus sueños.
Esta declaración generó una ola de preguntas sobre la posibilidad de vender órganos «no vitales» por miles de dólares. Sin embargo, la realidad legal y ética dista mucho de esta narrativa.
Prohibición Legal y el Mercado Negro de Órganos
La legislación tanto en Estados Unidos como en México es clara: la comercialización de órganos, tejidos y células está completamente prohibida. La donación es un acto permitido, pero debe ser altruista y sin compensación económica.
La Ley General de Salud de México, por ejemplo, prohíbe explícitamente el comercio de órganos a nivel nacional, aunque facilita la donación con fines humanitarios.
Ambos países respaldan la Declaración de Estambul, un acuerdo internacional que subraya la importancia de la donación voluntaria y no remunerada para combatir el tráfico de órganos.
El comercio ilegal de órganos representa un problema global de gran magnitud. Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que países como México, China y Costa Rica presentan un alto número de donaciones ilegales.
Esta red de tráfico involucra a menudo a profesionales de la salud y del sector turístico, lo que genera serias preocupaciones éticas, de seguridad y de salud pública para los donantes y receptores.