México podría enfrentar un repunte sin precedentes en los diagnósticos de cáncer de próstata durante los próximos años, impulsado por el envejecimiento poblacional y por la baja adopción de prácticas de prevención.
Proyecciones especializadas señalan que el país experimentaría un incremento notable hacia 2030 si no se fortalecen las estrategias de detección temprana.
Aunque el cáncer de próstata es ya la principal causa de muerte oncológica en los hombres mexicanos -con más de 7,000 fallecimientos cada año, los especialistas subrayan que la mayoría de los casos se identifican tardíamente.
Datos oficiales indican que más de la mitad de los diagnósticos se registran en varones de 65 años o más, lo que influye directamente en las posibilidades de tratamiento.
Un análisis reciente, titulado «El desafío del cáncer en los países de ingreso medio con envejecimiento de la población: México como estudio de caso», estima que los casos podrían aumentar hasta 188% para el año 2030. Esta proyección ha amplificado la preocupación en el sector salud, que insiste en consolidar campañas de concientización y mejorar el acceso a pruebas diagnósticas.
Actualmente se reportan más de 25,000 nuevos casos anuales, según cifras de la Secretaría de Salud. Una parte considerable de los pacientes acude a consulta cuando la enfermedad ya presenta un avance significativo, dificultando la intervención y elevando el riesgo de complicaciones.
El urólogo Nerubay Toiber Ruben destacó que herramientas como el antígeno prostático específico (PSA) y evaluaciones clínicas periódicas pueden modificar de manera determinante el pronóstico, especialmente si se aplican antes de que la enfermedad progrese. Estas pruebas permiten identificar el cáncer de próstata en etapas tempranas y con opciones terapéuticas menos invasivas.
Los especialistas también recuerdan que factores como antecedentes familiares, obesidad, tabaquismo y dietas altas en grasas incrementan la probabilidad de desarrollarlo. Además, persisten creencias incorrectas que retrasan el diagnóstico oportuno, entre ellas la idea de que el tacto rectal es la única forma de detectarlo, cuando el PSA es un primer estudio rápido, accesible y no invasivo.