El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) amplió sus estrategias de prevención y atención temprana de la Enfermedad Renal Crónica (ERC) mediante un modelo integral aplicado directamente en el Primer Nivel de atención.
La institución busca ralentizar la progresión de este padecimiento —una de las principales causas de muerte en el país— con acciones enfocadas en identificación temprana, educación preventiva y capacitación continua del personal.
De acuerdo con el coordinador de Programas Médicos de la División de Medicina Familiar, doctor Juan Carlos Tomás López, la detección oportuna es clave para modificar el curso de la enfermedad.
En las Unidades de Medicina Familiar (UMF) se aplican estudios como examen general de orina, mediciones de microalbúmina y pruebas de creatinina sérica, herramientas fundamentales para estimar la tasa de filtrado glomerular y reconocer a pacientes con daño renal incipiente.
El especialista explicó que un diagnóstico temprano permite intervenir de manera inmediata con ajustes en el tratamiento del paciente y recomendaciones para modificar hábitos, apoyándose en equipos multidisciplinarios de Nutrición, Enfermería y Trabajo Social. Este modelo integral de atención se ha convertido en una de las principales estrategias del IMSS para frenar el avance de la enfermedad renal crónica.
La institución también fortaleció la capacitación de médicos y personal de apoyo mediante protocolos actualizados y cursos virtuales orientados al manejo de enfermedades crónicas. Estas herramientas permiten dar seguimiento preciso a la ERC y escalar la atención a Segundo o Tercer Nivel cuando el estado de salud del paciente así lo requiere.
Una vez diagnosticada la enfermedad renal crónica, el seguimiento contempla control estricto de padecimientos asociados, recomendaciones de actividad física, orientación nutricional e integración de los pacientes a grupos educativos. En este proceso también participan programas especializados del Seguro Social, como los Centros de Atención a la Diabetes.
El doctor Tomás López recordó que la ERC se caracteriza por presentar daño estructural o funcional en los riñones durante más de tres meses. Actualmente, el IMSS atiende a cerca de 80 mil pacientes con enfermedad renal crónica terminal, de los cuales 52 por ciento reciben hemodiálisis y 48 por ciento diálisis peritoneal.
La progresión de esta condición está estrechamente vinculada con enfermedades como diabetes, hipertensión y obesidad. Sin embargo, el especialista indicó que también puede originarse por infecciones urinarias frecuentes, litiasis renal, dislipidemia, hiperuricemia, enfermedades autoinmunes como el lupus y el uso prolongado de medicamentos nefrotóxicos, entre ellos algunos analgésicos. Aunque es más común después de los 40 años, el IMSS reporta un aumento de casos en niños y adultos jóvenes.
Para quienes presentan factores de riesgo, el coordinador recomendó acudir a revisión médica mensual con el fin de evaluar estudios de laboratorio, confirmar el apego al tratamiento y recibir orientación personalizada que permita frenar el avance de la ERC.
Con miras a prevenir esta y otras enfermedades crónicas, el experto invitó a la población a utilizar los módulos PrevenIMSS y mantener contacto regular con su médico familiar. Reiteró que el compromiso del Seguro Social es trabajar junto a los pacientes para evitar el deterioro renal y promover estilos de vida saludables que mejoren la calidad de vida.