Enfermedad renal crónica: descubren cómo el daño renal pasa de normal a permanente

Pese a su pequeño tamaño, los riñones completan un trabajo muy importante para nuestro cuerpo: filtrar la sangre. En concreto, son los encargados de eliminar de manera eficiente el exceso de líquido y las toxinas dañinas del cuerpo. Además, producen hormonas que ayudan a controlar la presión arterial, producen glóbulos rojos y mantienen los huesos fuertes.

Como cualquier órgano, puede sufrir lesiones. Si se dañan, los riñones tienen una notable capacidad de reparación, explican los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés). Sin embargo, si ese deterioro es irreparable, hablamos de una enfermedad renal crónica. 

Definir este punto de inflexión es todo un reto para la comunidad científica. Ahora, en un estudio publicado en la revista Science Translational Medicine, los investigadores descubrieron un interruptor molecular involucrado en el control de la transición de la reparación normal del tejido al daño incompleto o permanente. Además, sugieren un posible candidato a fármaco para controlar este cambio y retrasar la progresión de la ERC.

El equipo dirigido por Ryuji Morizane, del Hospital General de Massachusetts y la Facultad de Medicina de Harvard utilizó organoides de riñón (riñones humanos en miniatura).

Medicamento contra el cáncer

El laboratorio de Morizane generó organoides de riñón humano a partir de células madre pluripotentes inducidas (iPSC ) y otras fuentes que incluyen múltiples tipos esenciales de tejido renal. Luego, buscaron las moléculas responsables de la transición de la reparación renal completa a la incompleta.

El equipo expuso repetidamente organoides renales al medicamento de quimioterapia contra el cáncer cisplatino, que puede dañar los riñones como efecto secundario no deseado. Posteriormente, al examinar células individuales del organoide, los investigadores buscaron cambios subyacentes en la actividad de los genes asociados con la transición de la reparación renal al daño renal permanente.

Un descubrimiento prometedor

En total, sus estudios identificaron 159 genes en 29 vías diferentes que se activan cuando los riñones se reparan completamente. Descubrieron que muchos de esos genes, incluidos dos llamados FANCD2 y RAD51, se volvieron menos activos a medida que el daño renal se volvió irreversible. Estos genes codifican proteínas que se sabe que desempeñan un papel en un proceso mediante el cual las células reparan hebras rotas de ADN.

Luego, realizaron un estudio adicional de tejido renal biopsiado almacenado de personas con enfermedad renal diabética, la causa más común de insuficiencia renal. Este corroboró los datos de organoides que relacionan la pérdida de actividad de FANCD2 con la reparación incompleta del tejido renal.

“Sin embargo, con la exposición repetida al cisplatino, la recombinasa FANCD2 y RAD51 (RAD51) se redujeron, lo que provocó una reparación incompleta. El inhibidor de la ADN ligasa IV SCR7 aumentó la reparación mediada por FANCD2 y mejoró la progresión hacia la lesión crónica en los organoides, lo que sugiere que dirigirse a la vía FANCD2/RAD51 puede tener potencial para tratar la enfermedad renal”, resumen los investigadores.

De acuerdo con el equipo, los hallazgos sugieren una nueva forma potencialmente prometedora de evitar que los riñones pasen de un daño normal, a uno irreparable. Además, sugieren que estudios adicionales en organoides renales pueden conducir a tratamientos dirigidos a otras enfermedades renales.

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